El joven entrenador que está inspirando a la próxima generación de Atlanta

Con 22 años, sientes que tienes toda la vida por delante, y estás listo para dar el primer paso importante de tu carrera cuidadosamente planificada, mientras te ves enredado en una maraña de solicitudes de empleo, cartas de presentación y sueños.

Es la edad que tiene Joel Apudo, a quien encontramos de pie al borde de una cancha de fútbol cinco situada bajo las elevadas vías férreas de la estación West End de MARTA [el principal operador de transporte público de Atlanta], gritando consignas a niños de 6 años, rogándoles que presten atención, que sigan las instrucciones y no agarren el balón con las manos.

“Me encanta el deporte”, confiesa Apudo a FIFA.com. “El primer entrenador que tuve y al que consideraba más que un entrenador fue uno que tuve cuando tenía 9 años”.

Joel es un entrenador del programa comunitario de Soccer in the Streets, una ONG concentrada en proporcionar oportunidades a los jóvenes de la ciudad estadounidense de Atlanta y un mejor acceso a una planificación futbolística de calidad.

Cuando Joel cumplió 12 años, su entrenador falleció trágicamente. Joel recuerda cómo les animaba a él y a sus amigos a que entrenasen a niños con estas palabras: “Siempre habrá críos parecidos a vosotros que quieran jugar”. Ahí fue cuando Joel supo que tenía las puertas abiertas para transmitir algún día los conocimientos que había aprendido a la próxima generación.

El padre de Joel es de Kenia y lleva el fútbol en la sangre, por lo que era inevitable que su retoño acabase implicándose de algún modo con este deporte. Cuando su padre obtuvo la licencia de entrenador e incluso entrenó a Joel, su deseo de ejercer como técnico aumentó.

Al preguntarle en qué medida contribuye el fútbol al desarrollo de los jóvenes, Joel nos responde: “Ayuda en aspectos como el respeto, la perseverancia y el enriquecimiento personal; así como a entablar relaciones con niños a los que normalmente no conocerías ni jugarías con ellos”.

Joel tiene varios casos de críos que jamás habían dado una patada a un balón, y a los que ha ayudado a acabar entrenando a otros a su lado y a dar pasos de gigante en sus propias carreras de jugador.

“Lo único que hago es enseñarles cómo, a la larga, ellos son responsables de su propio desarrollo”, explica Apudo. “Yo sólo soy un entrenador, y este programa es simplemente un instrumento para que mejoren. Verlos alcanzar esas metas es lo que más me ha impactado”.

“Me siento como si fuera su hermano mayor”, continúa. “Estoy aprendiendo mucho sobre la paciencia; hay que tener muchísima. A veces me olvido de que estoy tratando con chavales muy pequeños, algunos de ellos de 4 años, que se traen zapatillas de béisbol al entrenamiento… Este deporte es totalmente nuevo para ellos. También he aprendido a apreciar el desarrollo”.

“Siempre que les animas, siempre que situamos a estos niños en el entorno adecuado, comprendes que nuestra labor como entrenadores consiste en garantizar que su entorno sea seguro y divertido, y favorezca que quieran mejorar. Si no lo es, no querrán volver a jugar ni mejorar”, asevera.

Joel no está haciendo esto en beneficio propio. No está sacrificando horas y horas de su tiempo simplemente para progresar y cooperar; está ayudando a sembrar una semilla que hará crecer un amor por el fútbol para toda la vida, al tiempo que enseña a sus jugadores a respetar a los demás en todos los aspectos de sus vidas.

“Mi parte favorita de entrenar a estos chavales es verlos hacerse más creativos e ir ganando en confianza; es casi como ver crecer a tu hijo”, subraya. “Cuando me llegan críos que tienen miedo a dar más de dos toques al balón y luego, al final de la temporada, intentan el uno contra uno con los jugadores contrarios, esa es mi parte favorita”.

“No se trata de que yo haga algo por ellos ni de encontrar el mejor jugador del mundo, sino de que ellos crean”, concluye Joel.

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